Noticia Cultural.
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En Bosa, cuando la comunidad se organiza y cree en sus propias capacidades, nacen iniciativas que transforman la manera en que habitamos nuestros espacios.
Por:
Equipo La Maravillosa
22 febrero
2026
Bogotá Colombia.
En Bosa, cuando la comunidad se organiza y cree en sus propias capacidades, nacen iniciativas que transforman la manera en que habitamos nuestros espacios. El pasado 31 de enero se desarrolló uno de los encuentros focales de arte, cultura, recreación y sana convivencia en el marco del Primer Festival de Propiedad Horizontal de Bosa, un proyecto que comenzó como una idea ciudadana y hoy se consolida como una apuesta colectiva que tendrá su gran celebración el próximo 1 de marzo en la plazoleta central de Bosa Recreo.
El encuentro se llevó a cabo en el conjunto Vizcaya 2 de Bosa El Recreo, un escenario que abrió sus puertas para que vecinos y vecinas reflexionaran sobre un tema fundamental: la convivencia y la empatía en el relacionamiento cotidiano dentro de la propiedad horizontal. Este proceso, gestado por Richard Ramírez a través de presupuestos participativos, ha venido promoviendo espacios de diálogo y construcción colectiva, entendiendo que la propiedad horizontal no es solo un modelo de vivienda, sino un territorio donde se teje comunidad todos los días.
La jornada estuvo cargada de actividades de integración que permitieron reconocerse más allá de los conflictos o las diferencias. Hubo dinámicas participativas, momentos de diálogo abierto, canto por parte de algunos vecinos y vecinas que compartieron su talento, y un cierre significativo con la proyección de un corto audiovisual enfocado en la empatía y la sana convivencia. Fue un espacio sencillo, pero profundamente humano, donde se recordó que el respeto comienza por escuchar.
En tiempos donde los desacuerdos en propiedad horizontal pueden escalar con facilidad, estos encuentros nos invitan a practicar acciones concretas para fortalecer la convivencia: dialogar de manera directa y respetuosa antes de formalizar quejas; conocer y asumir el reglamento como un acuerdo colectivo; participar activamente en asambleas y espacios de decisión; cuidar las zonas comunes como parte del hogar compartido; y cultivar pequeños gestos cotidianos que transforman el ambiente, como el saludo, la disposición al acuerdo y la solidaridad.
La participación vecinal es clave para que estos procesos tengan impacto real. Cuando la comunidad se involucra, no solo mejora la convivencia, sino que fortalece la identidad barrial y el sentido de pertenencia. Eso fue lo que se sintió en Vizcaya 2: una comunidad dispuesta a construir mejores formas de relacionarse.
Desde La Maravillosa Bosa reconocemos y agradecemos el liderazgo de la administradora y lideresa social, Ester Paspur, quien ha impulsado procesos significativos en la localidad y ha acompañado de manera decidida estos espacios de articulación comunitaria. Su trabajo constante demuestra que la gestión social en propiedad horizontal puede ir más allá de la administración y convertirse en una verdadera apuesta por el tejido social.
El Primer Festival de Propiedad Horizontal no es solo un evento; es la expresión de una comunidad que entiende que la convivencia se construye día a día. Y sí, Bosa es maravillosa cuando sus vecinos y vecinas deciden encontrarse, dialogar y apostarle juntos a vivir mejor.